La prenda que sigue esperando en tu clóset

La prenda que sigue esperando en tu clóset

A veces no guardamos una prenda para una ocasión especial. La guardamos para una versión de nosotras mismas que todavía estamos esperando conocer.


Hay prendas que casi no usamos.

No porque no nos gusten.

No porque hayan pasado de moda.

Simplemente... porque seguimos esperando el momento indicado.

Esperando ese viaje que aún no llega.

Esa celebración especial.

El nuevo trabajo.

Las vacaciones.

O ese día en el que, por alguna razón, sentimos que finalmente estaremos listas para usarlas.

Mientras tanto, cada mañana abrimos el clóset y elegimos las mismas prendas de siempre.

Las conocidas.

Las cómodas.

Las que sentimos que nunca nos fallan.


El clóset también guarda expectativas

A veces creemos que estamos guardando una prenda.

Pero, en realidad, lo que estamos guardando es una ilusión.

La ilusión de una versión futura de nosotras mismas.

Una versión con más tiempo.

Más confianza.

Más tranquilidad.

Más seguridad.

Como si la vida estuviera a punto de comenzar… un poco más adelante.

Y sin darnos cuenta, dejamos que algunas prendas esperen junto con esos sueños.


Quizás la prenda nunca necesitó esperar.
Quizás quienes llevábamos demasiado tiempo esperando éramos nosotras.


Las prendas también acompañan historias

Hay ropa que recordamos por cómo se veía.

Y hay ropa que recordamos por todo lo que vivimos mientras la llevábamos puesta.

Una conversación que nunca olvidaremos.

Un viaje improvisado.

Una cena con amigas.

Un abrazo.

Una fotografía que todavía nos hace sonreír.

Las prendas más especiales, rara vez son las más costosas.

Son las que terminan formando parte de nuestra historia.

Porque algunas piezas no solo nos visten.

También nos acompañan.


Elegir con intención también es vivir el presente

Elegir una prenda no siempre consiste en combinar colores o tejidos.

A veces también es una forma de decirnos que el momento presente merece ser vivido.

Que no hace falta esperar una ocasión perfecta para disfrutar aquello que elegimos con ilusión.

La vida cotidiana también está hecha de momentos que merecen ser recordados.

Un café después del trabajo.

Una salida inesperada.

Una reunión familiar.

Una caminata al atardecer.

Quizás la belleza de una prenda no aparece únicamente cuando la estrenamos.

Aparece cuando comienza a acompañarnos en la vida que ya estamos viviendo.


Una invitación

La próxima vez que abras tu clóset, observa si hay una prenda que lleva demasiado tiempo esperando.

No para preguntarte cuándo la usarás.

Sino para preguntarte qué momento has estado esperando para permitirte disfrutarla.

Tal vez descubras que ese momento no está en el futuro.

Tal vez siempre estuvo mucho más cerca de lo que imaginabas.

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